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Cuando el fallo no es puntual, sino estructural — Luna Nueva en Capricornio

Este texto lo escribí ayer. No esperaba publicarlo hoy, pero los hechos se adelantaron. No es la primera vez que ocurre: ya me pasó con la última predicción realizada para Cuatro TV, que cuando se emita, y los acontecimientos ya se han cumplido.

Lo aclaro no para reivindicar aciertos, sino para señalar algo importante: sí se pueden hacer lecturas y predicciones serias con Astrología, aunque lo que sigue no pretende ser más que una reflexión:

Hay hechos que no se explican solo con datos técnicos.

Lo ocurrido con los trenes no es únicamente un accidente más dentro de una estadística. Es un punto de ruptura que incomoda porque obliga a mirar más allá de la causa inmediata.

Cuando sucede algo así, la reacción habitual es buscar culpables rápidos o tranquilizarnos pensando que fue un caso aislado y que no tiene por qué pasarnos a nosotros. Pero quizá la pregunta importante no sea solo qué falló, sino cuánto tiempo llevaba el sistema funcionando al límite antes de romperse.

Desde una lectura simbólica y astrológica, no es casual que estos hechos coincidieran con una Luna Nueva en Capricornio (entre otras evidencias astrológicas más precisas): un momento que habla de crisis relacionadas con las estructuras, la responsabilidad, los sistemas de control y las decisiones a largo plazo. Capricornio no señala el error puntual, sino el desgaste acumulado de aquello que se sostiene porque “siempre ha funcionado así”.

Las lunas nuevas invitan a iniciar ciclos, pero también a reconocer qué modelos ya no sirven, son puntos críticos (como comenté en mi vídeo). Por eso no se trata de alarmismo mediático, ni de culpabilizar a personas concretas, sino de preguntarnos si seguimos avanzando por inercia o si somos capaces de revisar con honestidad las bases sobre las que construimos nuestros principios colectivos, precisamente el territorio simbólico que comparten Capricornio y su signo de esencia, Acuario.

Quizá este no sea un momento para respuestas rápidas ni para pasar página deprisa como siempre, sino para una revisión profunda y silenciosa. Porque hay fallos que no se repiten por falta de conocimiento, sino por posponer durante demasiado tiempo decisiones ejecutivas de renovación del sistema en su profundidad, incómodas pero necesarias, que si no se abordan acabarán generando las mismas consecuencias una y otra vez (como ya acabamos de ver hoy).

El ingreso de Saturno en Aries será revelador: si seguimos así, significará que no hemos aprendido nada.

¿Qué es mejor la inmediatez, la prisa o decidir bien y con responsabilidad? Liderazgo no es precipitación, por eso Aries no es Capricornio. En Aries, Saturno no se siente cómodo —se cae— precisamente porque revela cuándo la acción nace de la urgencia, de la inmediatez y no de la verdadera responsabilidad.

D.E.P los perjudicados.

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