Ya hemos analizado en parte la carta astral del Gobierno actual de España. Ya sabéis que en su momento predije la formación de este gobierno, así como diferentes elecciones anteriores y circunstancias. Ahora vamos a tratar de profundizar un poco más en esta carta y a la vez, vislumbrar cuáles serán las determinaciones activas para el próximo año ya que estamos en un momento interesante y a la vez, delicado. Como podéis ver, en la carta de la investidura de Pedro Sánchez nos encontramos con Júpiter en la casa novena en el signo de Tauro y al Sol en la casa doce en el signo de Leo, pero lo que más llama la atención es la presencia de tres planetas en el signo de Virgo siendo Marte el planeta más cercano al Ascendente. La presencia de Marte allí en el signo de Virgo que es un signo de Tierra mutable, nos indica que el principal conflicto de este Gobierno y de la entidad en sí está vinculado a la administración de los recursos en relación con la administración de los recursos ajenos destinados a un bien mayor o a la especulación. Es por ello, que si hubiéramos sido cautos al observar el inicio de esta legislatura, ya nos habríamos percatado de la grave dificultad y el conflicto que supone en esencia el poder llegar a tratos o acatar cierta normalidad política en relación con los acuerdos necesarios para poder rendir en términos generales.
Además, en la propia carta natal radical del Gobierno, nos encontramos con Saturno en la casa séptima en el signo de Piscis, lo que significa la casa sexta y habla necesariamente de un bloqueo relativo a los socios de Gobierno actual que supone un límite o una restricción en las negociaciones y las expectativas de la legislatura.
Un dato curioso es que tanto en el Cero Libra, como en el Cero de Capricornio, como en el Cero de Aries, nos encontramos con una Luna Nueva en el correspondiente signo de cada uno de los ingresos, lo cuál no deja de ser llamativo, en tanto nos habla de un año marcado por inicios, reseteos y situaciones que comienzan “desde cero”, más que de una etapa de simple continuidad o desarrollo de lo ya existente.
En la siguiente revolución del año comparada con la carta de la investidura del Gobierno actual nos encontramos una situación diametralmente opuesta en relación a la anterior porque, aunque seguimos teniendo a Júpiter en su signo de exaltación y en buen aspecto con la posición de Júpiter en la carta radical, lo cuál es favorable en cuanto a las negociaciones sobre todo de índole internacional, ahora nos encontramos por parte de los socios de la legislatura una posición mucho más rígida o cruel porque Saturno ingresará en el signo de Aries, su signo de caída y esto implicará restricciones y limitaciones ejecutivas en relación al rendimiento del Gobierno y a la normalidad operativa del marco político, haciendo que la dificultad puesta por parte de las limitaciones de los socios o personas que conforman las negociaciones principales del Gobierno se vuelvan más duras y rígidas, inhabilitando por completo la operatividad o el rendimiento que cabe esperar del mismo. Además, la Luna se encuentra en la carta de la revolución del año combusta por el Sol, lo cuál indica que las expectativas del Gobierno están siendo mermadas por los enemigos ocultos. El momento en el Sol ingrese en Aries es un momento realmente complejo, ya que ahí se encuentran el Sol, la Luna, Venus y Saturno y esto está afectando en la carta de la legislatura en asuntos relativos al rendimiento, lo cuál indica que se producirá una crisis en el gobierno o un colapso que puede venir debido a circunstancias de algún miembro del mismo, pero que supondrán un menoscabo y frustración. El hecho de que en la carta radical de la legislatura, el Sol se encuentre en la casa duodécima está indicando también ya de por sí que hay ciertas figuras en el Gobierno que son de cariz moralmente discutible. La cuestión es que, a partir de Marzo, las condiciones para rendir serán muy complicadas y los enemigos ocultos, así como socios de Gobierno estarán imponiendo limitaciones en los compromisos del país y también quemando las expectativas. En relación a los socios, no hay los elementos adecuados o la posibilidad de establecer acuerdos es escasa siendo que las expectativas están siendo negociadas para poder hacer valer la propia autoridad. Que la Luna se encuentre en Aries, es un indicador claro de un año 2026 movido, tenso y marcado por enfrentamientos y decisiones rápidas que pueden generar choques institucionales. No será un año tranquilo, y el clima general apunta a conflictos abiertos que obligarán al gobierno a reaccionar más que a planificar ante una crisis evidente a partir de la primavera.
Nazaret Hermida.
Noviembre 2026.

